El optimismo, la ilusión y las emociones positivas son la clave de la felicidad

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El optimismo, la ilusión y las emociones positivas son la clave de la felicidad. Es cierto que no podemos obviar la existencia de las emociones negativas ya que preocuparse es adaptativo y evita peligros. Así que no se trata de evitar el sufrimiento sino, más bien, de potenciar el otro prisma de nuestra forma de sentir. Y, ¿qué puedes hacer para que esto ocurra?

  • Disminuye tu grado de exigencia. Ponte metas en función de los recursos reales e imaginados probables, y no pretendas ser perfecto.
  • Ponte las gafas de la curiosidad. Si aceptas que la incertidumbre forma parte de la vida tu miedo se convertirá en seguridad.
  • Acepta las dificultades intentando buscar los aspectos positivos y utilizando el sentido del humor para analizar la situación problemática.
  • No abandones el empeño, teniendo en cuenta que las cosas no se resuelven solas sino implicándote en la búsqueda de soluciones. Quizás las soluciones que encuentres sean el puente para llegar a lo que deseas. Un ejemplo de ello es el descubrimiento de la penicilina. Fleming, antes de destruir los resultados fallidos de sus investigaciones en el laboratorio, descubrió “sin saber cómo” el antibiótico que salva millares de vidas cada día.
  • Quéjate pero actúa: a menudo experimentamos emociones negativas, sobretodo ansiedad y derrumbe. Dejarlas fluir y expresarlas es bueno siempre y cuando sigas hacia adelante. No hay que abandonarse a los sentimientos negativos ya que hacen que pensemos que nuestras vidas son inmodificables o que dependen de los demás.
  • Date un respiro. Muchas veces, después de pensar y pensar sobre cómo resolver un problema lo dejamos por imposible: es cuando aparece la solución. Un ejemplo, el científico Arquímedes, resolvió su problema durante un gustoso baño al grito de: “lo encontré, lo encontré”.

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Comida para ser feliz

Salud diario ADN

Se le conoce como mood food fuera de nuestras fronteras y ya es un fenómeno. Y aunque todos conocemos ciertos alimentos como el chocolate que nos hacen sentir mejor, ¿dónde está el secreto de la comida que nos pone de buen humor? ¿Por qué nos da un plus de felicidad?

Entre los expertos hay disparidad de opiniones pero lo cierto es que hay varias sustancias que producen sensaciones más allá del mero hecho de alimentarnos. En 2005 ya se comercializó en Asia el primer producto con sello mood food, un chocolate enriquecido con gamma aminoácidos que prometía reducir la ansiedad.

Conchi Maximiliano, dietista y nutricionista miembro de la Asociación de Dietistas y Nutricionistas de Madrid, asegura que el concepto mood food «no es algo nuevo ya que siempre se ha conocido la influencia de ciertos alimentos sobre el estado de ánimo».

El secreto puede estar en sustancias como la serotonina, conocida popularmente como la hormona de la felicidad. Que suban o no los niveles depende de un aminoácido llamado triptófano, que regula el sueño, el placer y está relacionado directamente con el buen humor. Se puede encontrar en alimentos como las almendras –que provocan un efecto relajante–, leche y otros lácteos, azúcar, huevos, soja, aguacate, piña, pescados y carne.

Maximiliano explica que «está comprobado que tras la ingesta de alimentos ricos en hidratos de carbono, al elevarse las concentraciones de glucosa en la sangre, se mantienen proporciones elevadas de triptófano, por lo tanto, contribuye a una mayor producción de serotonina y, por ende, favorecen el estado de ánimo».

La dopamina es otra hormona, llamada comúnmente del placer. El plátano tiene un alto contenido, por lo que mejora el humor, y su vitamina B6 produce serotonina. De la misma familia es la noradrenalina, que afecta a la disminución del pulso y la motivación, relacionados con la depresión, y está ligada a la ira y el placer sexual. Está en la carne y las naranjas.

«No es magia»

Y evidentemente nuestro cuerpo y ánimo reaccionan a las sustancias psicoactivas como las presentes en el café (la cafeína), el té (la teína) o el chocolate (teobromina). Sin abusar de este último –y mejor negro–, el cacao es antiestresante y favorece la serotonina. «También hay vitaminas que influyen en el estado de ánimo. Por ejemplo, la deficiencia de vitamina B1 o tiamina favorece la irritabilidad al igual que pasa con la B12», añade Maximiliano.

Pero Geles Duch, nutricionista del Grupo de Apoyo Nutricional, avisa: «La comida no es magia ni un medicamento aunque puede ayudar a encontrarse bien». Julio Basulto, de la Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas, incide en que «lo más importante es mantener una correcta nutrición».