El anticonceptivo perfecto no existe

Un estudio publicado recientemente en el British Medical Journal volvió a abrir el debate: los dispositivos anticonceptivos hormonales, como el parche y el anillo vaginal, causan más trombos que las píldoras. El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Copenhague, que siguió durante una década a 1,6 millones de mujeres de 15 a 49 años, concluye que las que usan anticonceptivos orales con el principio activo levonorgestrel tienen tres veces más riesgo de sufrir trombosis venosas que las que no usan métodos hormonales. Y este riesgo es hasta 7,9 y 6,5 veces superior en las mujeres que emplean parches transdérmicos o anillos vaginales.

EL PAÍS

La evidencia de que los métodos hormonales presentan algún riesgo más que los que no llevan hormonas y que, entre los hormonales, hay algunos que tienen más riesgos que otros está ya contrastada por decenas de estudios. La cuestión es, ¿son esos riesgos lo suficientemente altos como para cuestionarse el uso de estos métodos en mujeres sanas? Los expertos consultados creen que no, aunque con matices.

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Los yogures con probióticos no consiguen el beneplácito científico

Un mes de tomar yogures con probióticos (bacterias que actúan en el tracto intestinal) se nota, pero eso no quieren decir que beneficien a la salud. Ni que perjudiquen, claro. De momento, lo único que se puede decir con base científica es que afectan al metabolismo (digestión) de hidratos de carbono. Un estudio publicado en Science llega a esta frustrante conclusión para quienes pretender vender los alimentos enriquecidos con bacterias digestivas como algo beneficioso, pero tampoco cierran la puerta a que con el tiempo se demuestre alguna propiedad positiva.

Los investigadores de la Universidad de Western Ontario de Canadá han llegado a estos resultados después de suministrar yogures probióticos a uno de los miembros de siete parejas de gemelos, y a ratones a los que se había modificado la flora intestinal para que solo contuvieran 15 familias de las bacterias más frecuentes en el tracto intestinal de los humanos.

Las conclusiones son dos. La primera, que después de un mes la composición de las colonias bacterianas no se había modificado. Esto quiere decir que ni se solucionaban déficits ni se adquirían nuevas propiedades.

Pero la segunda, que se vio después, es que en la orina de los ratones había metabolitos diferentes de la digestión de los hidratos de carbono (azúcares que están en las harinas, las féculas). Pero, como dicen los autores del estudio, eso no quiere decir que “tomar estos yogures nos evite ir al médico”.

El resultado es coherente con el análisis de las propiedades de estas bacterias probióticas que publicó este verano la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). En él se descartaba que se hubiera demostrado beneficio alguno por tomar estos yogures. Eso no quiere decir que más adelante no se cambie de opinión si hay nuevos hallazgos. Pero sí que, cuando estas conclusiones lleguen a los países, habrá que cambiar la publicidad correspondiente.

Via : El Pais

Los hombres prefieren no hablar de ‘eso’

Noticia: El Pais.es

Y usted ¿qué quiere si tiene 70 años?”. Esa fue la respuesta que encontró un hombre, llamémosle A.C. porque prefiere no ser identificado, cuando decidió consultar “su problema” con el médico de familia. El “problema” era cierta dificultad para mantener una erección.

Antes del Viagra -el fármaco que revolucionó la sexualidad masculina (en cuanto a ejecución, no necesariamente en cuanto a técnica, según los expertos consultados)-, esa respuesta hubiera sido una ducha fría y el final de la historia. Ya no, ahora las expectativas son infinitas, y A.C. continuó su periplo hasta que encontró a un médico dispuesto a escucharlo.

“La disfunción eréctil es una enfermedad a cualquier edad”, asegura el doctor Ignacio Martínez Salamanca, urólogo del área de Medicina Sexual del Hospital Puerta de Hierro de Madrid. Eso era lo que quería oír A.C. a sus 70 años.

Entre el primer “problema” de A.C. y la consulta con el urólogo, pasaron cuatro largos años de silencios y excusas. “Autoexplicaciones”, las llama Martínez Salamanca. Todas valen, pero ninguna es cierta. Un folleto informativo de Lilly, la compañía farmacéutica que fabrica el Cialis, el fármaco más recetado para la disfunción eréctil tras el Viagra, lo ilustra muy bien. Un perro mira fijamente con ojos grandes y tristones. Y el afectado se justifica: “Será porque el perro me está mirando”. Todas las excusas parecen buenas, el folleto en cuestión anima a los interesados a dejar de mirar a otro lado y a buscar respuestas más razonables.

Se esperaría que la generación pos-Viagra, aquellos hombres que cumplían 50 años en 1998 cuando la píldora azul se lanzó al mercado, tuvieran menos vergüenza para hablar de “sus cosas”. Ninguna generación anterior había visto tantas imágenes ni leído y hablado tanto sobre sexo en todas partes y a todas horas.

Viagra se ha convertido en una marca tan conocida y mencionada como Coca-Cola. Sin embargo, el asunto sigue siendo difícil de abordar. “Digamos que el tabú global está superado, se habla de las disfunciones sexuales de los demás, otra cosa es cuando el problema lo tengo yo”, explica Salamanca.

De seis a un año

La doctora Ana Puigvert, del Instituto de Andrología y Medicina Sexual de Barcelona, ha visto ciertos cambios en los últimos años. “Antes tardaban cinco o seis años en consultar, ahora el promedio está en un año y medio”. Y mientras tanto, ¿qué hacen? “Bueno, pensar ‘no pasa nada’, ‘estoy nervioso’, ‘tengo muchos problemas’. Si las cosas no mejoran, dejan de tener relaciones, y el sexo es como un músculo que si no se usa se atrofia. Un día se sorprenden porque llevan un año sin tener relaciones sexuales”. Muchas veces es la pareja la que los lleva por los pelos a la consulta del médico. “Es frecuente que se cree en el otro el fantasma de la infidelidad”, dice Puigvert.

En el informe Excuse (Excusas comúnmente utilizadas en disfunción eréctil), elaborado por la Asociación Española para la Salud Sexual (AESS), la Asociación Española de Andrología (AESA) y la farmacéutica Lilly, se entrevistó a 1.050 hombres y mujeres mayores de 35 años residentes en España. Según sus resultados, dos de cada diez personas creen que los hombres casi nunca rechazan tener relaciones sexuales. Las pocas veces que lo hacen culpan al cansancio físico, al alcohol y a los problemas de erección. Cinco de cada diez sospechan que muchos hombres evitan el sexo por dificultades de erección, pero prefieren emplear otras excusas. La mayoría cree que la disfunción eréctil puede ser “causa de vergüenza” o de pérdida de deseo.

Las mujeres, por su parte, piensan que la vergüenza permanece aun cuando se pide ayuda a un especialista. Pero los hombres, sobre todo los mayores de 56 años, aseguran que ese sentimiento desaparece cuando se sienten apoyados por un médico y se ven en el camino de una solución.

Los médicos llaman a la dificultad para tener una erección el “síntoma centinela”. “Puede anunciar un acontecimiento coronario o una enfermedad vascular. Aunque sea por ello, los médicos deberían perder la vergüenza a preguntar: ‘¿Tiene usted problemas de erección?’. Es un dato fundamental”, advierte Salamanca.

La ausencia de erección es evidente. El que está al otro lado de la cama lo ve, no hay manera de ocultarlo. Por eso la disfunción eréctil es el más consultado de los problemas sexuales masculinos, aunque no sea el más frecuente, según las cifras que muestran algunos estudios.

Eyaculación precoz

Por ejemplo, la eyaculación precoz afecta a uno de cada cinco hombres en algún momento de sus vidas, según las cifras del informe Eyaculación precoz, prevalencia y actitudes (PEPA, por sus siglas en inglés). Un 43% de los hombres españoles la sufren en silencio o, peor, ni siquiera saben que la padecen. Pero estas cifras no llegan a las consultas. Según la experiencia del doctor Salamanca, “el número de enfermos reales, los que piden ayuda, no pasan de 4.000; el resto no lo percibe como un problema, lleva viviendo con ello toda la vida y se ha acostumbrado, mientras que la disfunción eréctil se vive como una pérdida”.

Sin embargo, la disfunción eréctil no rompe muchas parejas y la eyaculación precoz sí lo hace. “Las mujeres de estos hombres lo viven como un drama, son ellas las insatisfechas y frustradas y las que lo consideran un trastorno médico”, explica Ana Puigvert. Esta especialista que preside la Asociación Española de Andrología, precisa que para diagnosticar este trastorno, “la persona debe ser incapaz de controlar la eyaculación y vivirlo con ansiedad”. La consecuencia, según la doctora Puigvert, es un deterioro de la relación de pareja y una casi total ausencia de sexo.

“Es la pescadilla que se muerde la cola porque la abstinencia sexual también produce eyaculación precoz”. Los que padecen disfunción eréctil van solos a la consulta; los eyaculadores precoces llegan en pareja.

Así como sobre disfunción eréctil se han vertido ríos de tinta desde que apareció en el mercado Viagra (Pfizer), seguida por Cialis (Lilly) y Levitra (Bayer/GSK), de la eyaculación precoz apenas se había hablado hasta hace un par de años, cuando llegó el primer fármaco, Priligy (Janssen Cilag). “Hasta que no hay un tratamiento específico no se habla de las enfermedades”, lamenta Puigvert.

“El cerebro es el primer órgano sexual”, sentencia la doctora Puig­vert para confirmar que la mayoría de los que sufren disfunciones sexuales tienen un daño psicólogico que afecta su confianza, su autoestima y su propia ejecución sexual. La doctora Puigvert lo comprobó en un estudio de disfunción eréctil en enfermos diabéticos, quienes suelen tener una causa orgánica que justifica el trastorno.

“Medimos la rigidez peneana mientras dormían y los resultados fueron normales en el 30% de los pacientes que se creían impotentes, lo que demuestra que el origen de la disfunción era psicológico”. Para distinguir cuándo el enemigo está solo en la mente de los afectados debe hacerse una exploración física, una ecografía Doppler que mida el estado vascular periférico, estudios hormonales y, sobre todo, mirar con lupa la historia clínica. “Es un libro abierto”, dice Puigvert.

El impacto psicológico es tan fuerte que ningún experto lo apuesta todo a un fármaco. Todos insisten en el apoyo psicológico, que refuerce la autoestima y enseñe a esperar a los hombres. “Un trastorno con cuatro años de recorrido no se resuelve de un día para otro. En nuestra cultura, la erección es la marca de la masculinidad, y un hombre derrotado necesita tiempo para recuperar la autoconfianza”, señala Puigvert. Por su experiencia, el fármaco soluciona el trastorno orgánico, pero no cambia el hábito sexual. “Se necesita un promedio de ocho meses de tratamiento para que el paciente empiece a caminar solo”.

De la misma manera que el efecto placebo, la ilusión de que nos hemos curado solo porque estamos tomando un fármaco es bastante alta en las disfunciones sexuales masculinas, cercana al 30%. Si el origen es psicólogico y el interesado cree que va en camino de solucionarlo, probablemente ya esté casi curado.

 

Noticia: Sanidad financia anticonceptivos intradérmicos

Por El País.  

El Ministerio de Sanidad tomó la decisión en abril, pero hasta ahora no ha llegado al mercado: se trata de un dispositivo anticonceptivo intradérmico que se coloca en el brazo de la mujer y es efectivo durante tres años. El departamento que dirige Leire Pajín tomó la medida como parte de las consecuencias de la ley de salud reproductiva (la llamada ley del aborto), en la que se comprometía a financiar los métodos anticonceptivos más modernos y seguros. Aunque ya había uno de estos dispositivos en el mercado, el laboratorio que lo comercializa, MSD, aprovechó para pedir la financiación pública de una versión mejorada, que es la que ahora se pone a la venta. El tratamiento cuesta 148,36 euros, de los que la usuaria abona el 40% (59,45 euros). Eso sí, el producto debe ser recetado por el especialista, y la prescripción tiene que ser validada (un proceso que se conoce como visado) por la inspección médica.

Según ha explicado esta mañana Iñaki Lete Lasa, jefe del Servicio de Ginecología del Hospital Santiago Apóstol de Vitoria (Álava), este método anticonceptivo tiene varias ventajas. Como su uso no depende de los usuarios -funciona sí o sí una vez que se implanta- es de los más seguros que hay. Además, por su composición -solo tiene un gestágeno y no estrógenos, una combinación que es la que está presente por ejemplo las píldoras anticonceptivas- está indicado para fumadoras mayores de 35 años, que con las pastillas tienen riesgo de infarto.

La otra gran novedad del Implanon NXT, nombre de esta última versión, tiene casi más que ver con “la ingeniería”, ha dicho el médico. La varilla de plástico de cuatro centímetros que libera la hormona se implanta con un dispositivo de un solo uso que asegura que la introducción sea muy superficial. Esto facilita que se pueda retirar fácilmente, bien a los tres años cuando haya pasado su efecto, o antes si la mujer decide que quiere quedarse embarazada. Lo normal es que el implante, que se coloca en la cara interna del brazo de menos uso por parte de la mujer (el izquierdo si es diestra y viceversa), pueda localizarse casi a simple vista o al tacto. Por si acaso, se le ha añadido un compuesto (sulfato de bario) que hace que se pueda detectar mediante una radiografía. Esto puede ser útil si, a pesar del nuevo mecanismo de administración, la varilla queda muy profunda (aunque el médico afirma que se podría dejar sin peligro). Por si acaso, el laboratorio empezó en julio a dar cursillos de formación a los médicos.

La inserción es muy sencilla -“lleva segundos”, afirma el médico- y se hace con anestesia local. “La mujer lo que siente es un pinchazo como el de un análisis”. Para la extracción hay que dormir la zona y hacer una incisión de unos dos milímetros con un bisturí.

El inconveniente, común a estos métodos anticonceptivos hormonales, es que puede producir irregularidades en el sangrado (una falsa menstruación ya que no hay ovulación). Aproximadamente un 30% de las mujeres mantendrá el ritmo natural (uno cada 28 días). Del resto, el 25% tendrá amenorrea (retirada de la regla), y, las demás, podrán tener hemorragias dos o más veces al mes. “No se puede predecir cómo va a reaccionar cada mujer. Lo que sí sabemos es que lo que ocurra durante los tres primeros meses será la pauta durante el resto”, ha dicho Lasa. Al poco de retirarse la mujer recupera la capacidad de quedarse embarazada.

El ginecólogo afirma que el sistema antiguo ha tenido bastante aceptación fuera (medio millón de usuarias en Francia), pero que hasta ahora no la ha tenido en España. Entre las causas apunta “el temor de los médicos a manejarlo” y “el miedo a quedarse sin regla”. Curiosamente, no cree que el tema del precio haya sido determinante. “Aun sin financiar, su precio es de unos 50 euros al año, menos que la píldora”, afirma.

La portavoz del laboratorio ha dicho que no tienen previsiones de cuánto puede aumentar su uso después de que el producto se haya incorporado al sistema de financiación pública.

Noticia publicada por El País: www.elpais.es

Las farmacias de Internet burlan las medidas de cierre

Por: El.País.es

La Asociación de Consumidores en Acción (FACUA) ha identificado 28 páginas web que suministran medicamentos en España de forma ilegal. “El objetivo de este estudio rastreador es alertar a los consumidores de la existencia de falsificaciones que pueden perjudicar gravemente su salud, al carecer de la garantía que ofrece, por ejemplo, una farmacia”, explica Rubén Sánchez, portavoz de FACUA. En 2010, 88 páginas fueron investigadas y cerradas por la venta de medicamentos en Internet. “Es muy complicado llegar a clausurar estos sitios web, ya que a los delincuentes les basta con cambiar el nombre del sitio. Las investigaciones, además, suelen durar meses. Queremos dejar claro que la venta por Internet de medicamentos está prohibida en España, por lo que el consumo de este tipo de fármacos ya no solo puede tener una repercusión en el organismo, sino que en algunos casos te venden productos sin ningún efecto, son una estafa”, afirman desde la Agencia Española del Medicamento (AEMPS).

“Lo más peligroso es que en estos portales se venden medicamentos que normalmente requieren receta. No se conoce su ubicación, por lo que no son seguros. Imagínese que una persona de 80 años compra Viagra sin que esté prescrito para él y sufre un daño importante en su salud. ¿Quién soluciona eso?”, se pregunta Sánchez. Se pueden encontrar, además, antidepresivos, recetasmágicas para la cura del Alzheimer o Parkinson, antibióticos, somníferos o anticonceptivos, entre otros. “Más de la mitad de los medicamentos que circulan a través de Internet son falsificaciones, fabricadas a partir de sustancias no autorizadas, de baja calidad o con efectos tóxicos. Son numerosos los casos de daños irreparables a la salud de las personas que han consumido medicamentos falsificados. Y los fabricantes y suministradores de estos productos no son supervisados, por lo que su fabricación y transporte pueden hacerse en condiciones que afecten a su calidad”, aseguran desde la AEMPS.

Entre las denominaciones comerciales en tela de juicio se encuentran las siguientes: Sigue leyendo