Invitación a la Salud

Las distintas estaciones climatológicas condicionan algunos de nuestros hábitos de vida. Durante el invierno, necesitamos acumular energía para hacer frente a los rigores invernales. Las comidas son más consistentes y tienen un mayor aporte calórico, tanto por los alimentos que se consumen en sí (carnes, pescados, quesos grasos, embutidos…) como por la forma culinaria de prepararlos (guisos, salsas…). Además, el tipo de vida que solemos llevar durante esta época es más sedentaria y, por tanto, facilita la acumulación de algunos kilos de más. En primavera, sin embargo, disfrutamos de más horas de luz y de temperaturas más suaves. Nos apetecen comidas más frescas a base de frutas y verduras. Esta estación es la época propicia para recuperar la  energía y la vitalidad adormecida durante el invierno.
Depura tu organismo.
Consiste en eliminar la cantidad de toxinas acumuladas en su interior, en definitiva, “limpiarlo por dentro”. Para conseguirlo, tenemos que disminuir los tóxicos que ingerimos y estimular los principales órganos eliminadores (intestino, hígado, riñones, pulmones y piel).
Te proponemos que adoptes una serie de hábitos dietéticos y que te ayudes de algunas plantas medicinales.

Dieta sana y equilibrada:

  • Realiza al menos cinco comidas al día.
  • Bebe abundante agua.
  • Mantén una dieta rica en frutas (manzana, pera, fresa, uva, kiwi, melón, sandía, grosella…) y verduras (alcachofa, cebolla, espárrago, col, apio, puerro…). Contienen gran cantidad de agua que aumenta la diuresis, arrastrando con ella las toxinas acumuladas en el organismo.
  • Toma alimentos frescos y de temporada.
  • Consume alimentos ricos en fibra para evitar el estreñimiento y facilitar la eliminación de toxinas.
  • Incluye en tu dieta alimentos ricos en antioxidantes (betacaroteno, vitamina C y E, selenio…) y otros fitoquímicos (antocianinas, flavonoides, resveratrol).
  • Opta por formas culinarias más saludables, cocina al vapor, a la plancha, hervido y evita el exceso de frituras, rebozados y salsas. Utiliza aceites de primera presión en frío, preferentemente de oliva.
  • Reduce el consumo de sal y especias picantes.
  • Evita las carnes rojas o curadas, o los alimentos refinados o en conserva, el azúcar, las grasas saturadas e hidrogenadas, el café y el alcohol.

Utiliza plantas medicinales
Esta es otra forma de depurar nuestro organismo de forma sencilla para restablecer las funciones celulares. Destacamos algunas
de ellas:

  • Plantas depurativas hepáticas. Ayudan al hígado a eliminar las toxinas del organismo, además de protegerlo y estimular su función. El hígado es uno de los órganos depurativos más importantes debido a la multitud de funciones que realiza. Algunas plantas específicas para esta función son: alcachofera, cardo mariano, rábano negro, diente de león, boldo, manzanilla amarga, etcétera.  PRODUCTOS
  • Plantas diuréticas. Facilitan la eliminación de residuos tóxicos por estimular la función de los riñones. Entre las más significativas se encuentran: cola de caballo, abedul, zarzaparrilla, grama, estigmas de maíz, bardana, ortosifón, lepidio, ortiga verde, etcétera.
  • Plantas laxantes. Las plantas ricas en mucílagos, como el glucomanano, el guar o las semillas de lino, ejercen un suave efecto laxante de tipo mecánico. PRODUCTOS
  • Nutrición y Alimentación humana. J. Mataix.al aumentar el volumen de las heces y favorecer el movimiento del intestino. Otras plantas como el sen, la cáscara sagrada o la frángula tienen un efecto laxante más potente que las anteriores, por lo que no se aconseja su uso durante más de diez días.
  • Plantas sudoríficas. La piel también forma parte de los mecanismos excretores del organismo. El sudor sirve para eliminar a través de él, sustancias de deshecho, por lo que si lo provocamos favorecemos la desintoxicación del organismo. Dentro de este grupo destacamos: el saúco, el tilo y la borraja.

Prepara tu piel:
El sol es indispensable para la vida, da luz y calor y nos proporciona una agradable sensación de bienestar. Nuestro organismo lo necesita para formar la vitamina D, necesaria para la salud de los huesos. Pero si no tenemos cuidado al exponernos a sus rayos, el sol puede ser un enemigo de nuestra piel. Nos puede ocasionar desde la aparición de eritema (enrojecimiento de la piel), manchas, alergia, envejecimiento a enfermedades más graves como el cáncer de piel.
Si queremos obtener los beneficios del sol, pero evitar sus riesgos y prevenir futuras enfermedades, es imprescindible: llevar vestimenta adecuada, evitar tomar el sol en las horas de mayor intensidad, aplicar fotoprotectores e ingerir vitaminas y minerales.

  • Beta caroteno. Potente antioxidante presente en algunas frutas y hortalizas. Previene las quemaduras solares. En el organismo, se transforma en vitamina A, necesaria para el buen estado de la piel, las mucosas y la vista. La zanahoria, la calabaza, los albaricoques, el melón o las espinacas son ricos en beta caroteno.
  • Vitamina C. Es necesaria para la formación de colágeno, proteína fundamental para mantener la estructura y elasticidad de la piel. También es un potente antioxidante. Esta vitamina abunda en alimentos como el pimiento, kiwi, cítricos, melón, fresas…
  • Vitamina E. Por su capacidad antioxidante, neutraliza la acción dañina de los radicales libres. Se encuentra en aceites vegetales y frutos secos, en el germen de trigo y otros cereales y en algunos vegetales de hoja verde.
  • Vitaminas del grupo B. Favorecen el buen estado de la piel y la renovación celular. Se encuentran en la levadura de cerveza, legumbres, cereales y, entre los alimentos de origen animal, en huevos, lácteos, carne y pescado.
  • Ácidos grasos monoinsaturados (aceite de oliva y aguacate) y poliinsaturados (aceites de semillas, pescados azules, frutos secos) aportan nutrientes esenciales para la piel.
  • Azufre. Necesario para la síntesis de queratina, que sirve de unión entre las células y protege las capas más profundas de la piel. Abunda en huevos, leche y derivados, cereales integrales, levadura de cerveza…
  • Selenio. Previene el envejecimiento de la piel causado por las radiaciones ultravioleta. Potente antioxidante presente en marisco, cereales integrales, pescados, champiñón, ajo y cebolla.
  • Zinc: Ayuda a mantener la estructura de la piel. Se encuentra en las carnes rojas, algunos pescados y mariscos, habas.

Fuente: Departamento Médico y Departamento de Nutrición y Dietética de Soria Natural.

Bibliografía:n Fitoterapia. Vademécum de Prescripción. B. Vanaclocha y S. Cañigueral.n Fitoterapia aplicada. J.B. Peris, G. Stübing y B. Vanaclocha.n Catálogo de Plantas Medicinales. Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos. 2003.n Enciclopedia de las plantas medicinales. Biblioteca Educación y Salud. Tomo I y II.n Nutrición y Alimentación humana. J. Mataix.

Mas información en Soria Natural

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