Consejo nutricional: el ajo

El ajo es, probablemente, uno de los remedios naturales con mayor tradición histórica. Se le han atribuido beneficios muy diversos como el mejorar el sistema cardiovascular, el sistema inmunitario, proteger frente a algunos tumores o aliviar cuadros depresivos. Con el avance de la ciencia se han podido analizar qué componentes de este bulbo lo convierten en un verdadero tesoro para nuestra salud.

Los estudios llevados a cabo con el ajo han puesto de manifiesto que posee un gran número de sustancias que pueden tener un efecto beneficioso para la salud. Además, se cree que todavía quedan compuestos por descubrir. La cantidad y el tipo de estas sustancias pueden variar según lo hagan el tipo de cultivo y maduración del ajo, así como su procesamiento y conservación.

La mayoría de estas sustancias son azufradas (contienen azufre), algunos de los cuales son los responsables del olor característico del ajo porque son volátiles. No obstante, también su fracción proteica, así como su contenido en selenio o glucósidos tienen un efecto favorable para nuestra salud.

Dentro del grupo de compuestos más importante, el de los azufrados, cabe destacar que la cantidad presente varía según el ajo esté crudo o cocido.

El ajo, ¿crudo o cocido?

Cuando el ajo está crudo contiene una gran cantidad de un compuesto llamado aliína. Al ser cortado o machacado, la mayor parte de aliína se transforma en alicina. Se ha demostrado que estos compuestos, junto con otros más minoritarios, pueden tener un efecto beneficioso sobre el sistema inmune. Los estudios constatan su actividad antivírica, antibacteriana y antifúngica, así como su capacidad como estimuladores y moduladores de la maquinaria inmunológica.

En el proceso de cocción del ajo la alicina y otros compuestos se destruyen y aparecen otras sustancias como la adenosina o el ajoeno. Éstas tienen una probada capacidad protectora sobre el sistema cardiovascular, de hecho, tienen propiedades anticoagulantes y reductoras de los niveles de colesterol.

Efectos colaterales del ajo

Es evidente que el ajo, tanto crudo como cocido, ofrece un amplio abanico de ventajas para la salud. No obstante, su consumo, en determinadas cantidades o en determinadas personas, no está exento de algunos inconvenientes.

En primer lugar, el ajo puede ser muy irritante para el tracto digestivo. Tanto es así que puede favorecer la aparición de úlceras o náuseas. Además, se ha comprobado que puede disminuir el apetito en algunas personas y en otras, incluso, provocar anemia. Por otro lado, nos encontramos con un problema clásico cuando se habla del ajo, el olor y la molesta sensación cuando “repite”.

Esta serie de inconvenientes a la hora de consumir ajo, unido a la extensa serie de ventajas para el sistema inmune y cardiovascular ha hecho que se investigue la manera de que podamos beneficiarnos de esta hortaliza, sin padecer ninguna de las molestias citadas anteriormente.

Formas aconsejable para consumir el ajo:

Natural, Capsulas, Polvo,  Jarabes, Aceite .

Fuente: Vitae.es

 

 


 

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s